AIKIDO
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En Aikido se entrena el KI, que es el principio universal de la creación, a través de su repertorio técnico que incluye proyecciones, inmovilizaciones y atemis (golpes a puntos vitales), además para caer y recibir la técnica se practica el ukemi. El Aikido busca reconciliar este Ki universal con el Ki (aliento de vida) de cada persona. Aikido literalmente significa “El camino para encontrar la energía”.

El Aikido es el Budo (conjunto de artes marciales japonesas) más puro, ya que unifica el cuerpo, la mente y el espíritu. El Budo, que se manifestará por si solo, no depende de la técnica, sino del corazón del practicante. El objetivo del Aikido es expresar la gentileza del corazón a través del espíritu del Budo.

La meta del entrenamiento de Aikido no es perfeccionar pasos o técnicas, si no improvisar, con las leyes de la naturaleza, las diversas situaciones que se presenten y como consecuencia del entrenamiento se obtiene una excelente condición física y mental. Los movimientos en la naturaleza son justos, eficientes y suaves, conservando su centro firme y estable.

Los movimientos de Aikido mantienen este centro firme y estable haciendo énfasis en movimientos circulares. Y así como la naturaleza, aunque suave y estable, las técnicas de Aikido son tremendamente eficaces y poderosas. Esto hace que la práctica de Aikido sea propicia para hombres y mujeres de todas las edades. La máxima cualidad del Aikido es que lleva la teoría a la práctica.

El Aikido constituye en su práctica un sistema integral de defensa personal, actividad física, y desarrollo espiritual o interno. Además se practica en un ambiente de tranquilidad que favorece a la reflexión y a la unificación de la mente, cuerpo y alma.

En el aspecto de defensa personal, las técnicas del Aikido se basan en los supuestos de las múltiples y variadas formas en que se puede ser atacado y se entrena además el como conservar la claridad mental para aplicarlas desarrollando el sentido de entrada (irimi) y de distancia (maai). Conforme se vaya adentrando mas en la práctica para la aplicación del Aikido a una situación real, se va descubriendo que el sentido de agresión física se va entrenando hasta controlar el instinto, pues si se hace una técnica de forma incontrolada o visceral esta no tendrá el efecto deseado que es el de controlar al oponente. 

Como actividad física (el Aikido no es un deporte si no un arte marcial) es excelente pues se adapta a las condiciones de edad, sexo, ritmo o facultades individuales. Al iniciar cada clase se realizan un conjunto de estiramientos, caídas en conjunto con la respiración que permiten calentar, flexibilizar y coordinar los movimientos del cuerpo (Aiki taiso).

No se hacen pesas, no hay competencia contra nadie (pero se busca la victoria de uno mismo) por que la ejecución correcta de una técnica no tiene respuesta por parte del otro, se mejora la agilidad y la velocidad del cuerpo, se usa la fuerza en forma racional en conjunción con la respiración y aumenta la condición física por la constante práctica de las caídas y su incorporación.

Las articulaciones se vuelven flexibles y resistentes, se activa la circulación sanguínea, la capacidad respiratoria, y el sistema neuromuscular ofrece respuestas mas rápidas e inmediatas pues se esta en un estado mental mas relajado. 

Y como desarrollo espiritual o interno el Aikido ofrece una buena perspectiva de la verdadera forma de ser cada persona y contribuye a su desarrollo. A la vez de que brinda mayor entendimiento, tolerancia y comprensión del mundo que nos rodea. Lo importante de estas cualidades es que en la mayoría de los casos no se quedan en el dojo si no que trascienden al exterior en el ámbito personal, profesional, escolar, etc.

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